
Microsoft y la fundación Linux unieron sus fuerzas pero sólo para la emisión de una carta conjunta en la que expresan la preocupación que les causa la nueva ley de contratos de software presentada por la American Law Institute (ALI).
En la carta expresan la preocupación que sienten por este nuevo proyecto de ley que a su creencia podría afectar el buen funcionamiento del mercado del software tanto para empresas y consumidores en general y crear dudas en los desarrolladores, además de no reflejar la legislación vigente.
Extraña unión entre dos grandes que se encuentran en lados opuestos cuando se trata de licencias de software, pero ahora en la búsqueda de un bien común.